Las tres lunas


De chica ella buscaba el cuaderno guardado en el cajón de la cómoda de madera caoba. Siempre cerraba la puerta y se miraba en el espejo de las tres lunas. Leía a escondidas esa letra cursiva inglesa, la abuela escribía en las páginas. Ella sabía que le contaba esas historias solo a ella. Mientras escuchaba a sus hermanitos que
jugaban a la pelota golpeando contra la pared contigua.
Ella no sabía aún que la abuela muerta sonreía en el espejo y le tocaba el hombro para decirle que escribieran juntas.
Es que no todas las cosas tienen explicaciones sencillas  
en el plano de lo real
sin la maravilla.
Eso sí. Ya lo sabía ella...

Tere Sibemhart
Aún Otoño 2023

...Ella para escribir, a veces armaba una especie de carpita con una manta, unos libros apilados a los costados y almohadones. No llevaba un diario. No. Solo escribía todos los días algo que se le ocurría, podían ser los sueños si lograba recordarlos y anotar rápido. A veces tomaba esos sueños y tiraba del hilo, entonces encontraba historias o poemas. 

La manta era su espacio protegido, en su interior, podía pensar y tallar escrituras de su propio interior y ver el mundo con otra trama de colores. Colores danzarines y que prestan oídos y voces, como los de la manta tejida por la abuela...

Teresita Sibemhart

Aún otoño 2023

...El mejor final era siempre como las frutillas con crema. Porque a lo lejos escuchaba voces riendo. 

Y había una mamá y una hermana que la llamaban desde afuera de la manta y casi se veían las sonrisas flotar dentro de la carpita. 

Y ella podía volver y volver. Siempre que quería ir y venir. 

 Fantasía y vida.

Aunque en ese trayecto de entrar y salir, algunas frutillas molestaban en la

panza...


Tere Sibemhart

Aún Otoño 2023



Comentarios

Entradas populares de este blog

Paula

Blockout